martes, 24 de noviembre de 2015

Advertencia:La VENTA contiene ALTAS TRAZAS de VALORES

Mucho se escribe sobre las cualidades que debe tener un vendedor: Honesto, humilde, generoso, positivo, optimista y un largo etc. ¿Acaso no deberían ser las cualidades de cualquier profesional con independencia de sus funciones? 

Me cansa y mucho, seguir oyendo que las personas que hemos hecho de la venta nuestra profesión mentimos mejor que nadie. ¿Acaso los VALORES HUMANOS como la honestidad, la humildad, la responsabilidad o la generosidad corresponden a una profesión y no al ser humano?

Los valores son pautas de conducta que cada uno decidimos y que guían nuestra actividad en nuestro día a día personal y profesional, con nosotros mismos y con los demás. Lo que nos define como personas no está en el color, en el sexo, en la posición social que ocupamos y mucho menos en la profesión que cada uno desarrollamos. Son los valores que cada uno elegimos para nuestra vida los que determinan nuestro comportamiento, pensamientos, actitudes, percepciones, creencias y hasta nuestros hábitos.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente comentado y centrándonos en el ámbito de las ventas, siempre insistiré en que  La VENTA contiene ALTAS TRAZAS de VALORES personales. Ciertamente aplica perfectamente el “dime con qué valores andas y te diré el tipo de vendedor que eres” y casi me atrevo a añadir "y te diré el tipo de clientes que atraes". 

Disponer de un firme sistema de valores te ayudará a establecer relaciones de negocio de largo recorrido, donde el logro de tus objetivos de venta se verá siempre fortalecido. 

Ten siempre presente que 
un vendedor con valores, 
es una persona de gran valor para sus clientes.

En una venta de un producto o servicio lo primero que vende es el vendedor. El comercial es una parte importantísima de la experiencia de cliente y el primer generador de confianza, por tanto, si el cliente no compra al vendedor difícilmente comprará algo. 


Como vendedor debes lograr que el cliente respire tu integridad, lograr que respire que eres una persona con valores y principios. 

¿Por qué? porque la integridad se relaciona con la honestidad, la honradez, el respeto por los demás y la confiabilidad. Una persona íntegra es una persona digna de confianza y cuando el cliente confía no teme que “le cuelen un gol”.

 Foto de @JCAlandt
Pero hoy no quiero seguir hablando del alto  impacto positivo que supone en el  cliente, que seas un vendedor impregnado en valores. Hoy quiero centrarme en ti, que como yo desarrollas tu actividad profesional en el ámbito de las ventas, e invitarte a que juntos reflexionemos qué nos aporta ser personas bañadas en valores para el desarrollo de nuestro trabajo.

En infinidad de ocasiones me preguntan qué cualidad imprescindible debe tener un vendedor.  ¿Sabes qué respondo? Un buen vendedor es ante todo una buena persona. Posiblemente cometerá errores y tendrá tropiezos pero aún así,  cosechará éxitos una y otra vez porque es una persona empapada en valores.

¿Qué aportan y qué suponen tus valores personales para con tu tarea de ventas?

  • Aportan coherencia y el evitan que caigas en contradicciones.
  • Aportan congruencia entre lo que crees, dices y haces.
  • Te facilitan la toma de decisiones sobre los hechos reales y no influenciado por las presiones externas.
  • Aportan motivación para hacer lo que tienes que hacer en cada momento, sin desfallecer y sin perder la sonrisa.
  • Suponen cultivar las relaciones desde la humildad sin perder por ello tu esencia.
  • Suponen convertirte en el ser humano al que compañeros de trabajo y clientes quieren siempre tener a su lado.
  • Suponen que seas una persona que fomentas la confianza y generas negocio sin dejar de  intensificar cada día la seguridad en ti mismo y en tu propio trabajo.
  • Suponen que seas un vendedor con foco que no permite que su energía se disperse, que no permite que  la intencionalidad y el alcance de sus objetivos se debiliten.
  • Suponen que seas una persona con autoconocimiento, control personal y con la autoestima necesaria que te hace ser consciente de tus áreas de mejora y potencialidades.
  • Suponen no creerte nunca tan importante que te haga sentirte superior a tus compañeros o clientes.
  • Suponen cumplir por todos los medios los compromisos adquiridos con tu organización, tus clientes y contigo mismo.

En definitiva, la clave para el éxito comercial de un vendedor es el compromiso interno con sus valores.

Los buenos vendedores son buenas personas


miércoles, 21 de octubre de 2015

Clínicamente PROBADO

Visito a infinidad de empresas de sectores muy diversos cada mes, desde hace años y todas ellas tienen un objetivo común; vender más. Aunque parezca increíble, el nivel insuficiente de las ventas de muchas de ellas, no viene provocado por lo que venden, más bien es el resultado del cómo lo venden.

El "cómo" en ventas, hace que seduzcas y te elijan 
o simplemente que seas invisible y uno más del montón. 
Clínicamente probado.

Teniendo en cuenta que durante los últimos 20 años de mi vida profesional lo que he hecho es vender; he vendido productos, he vendido servicios,he vendido estrategia, he vendido formación y sigo vendiendo, quiero compartir contigo algunas de las  claves del cómo.

Foto de @JCAlandt

La venta es un viaje de pasión y respeto por las personas, de implicarnos a fondo para aprender, de compromiso y siempre de sembrar confianza. 
Un cliente no te compra la primera vez que te ve, necesita tiempo para confiar en ti. 



El éxito en las ventas es el resultado de todo el esfuerzo, dedicación, disciplina y trabajo duro. Pon foco en todo aquello que sea realmente productivo.

No existen atajos en la venta. 
Existe curro, curro, curro y más curro. 
Ahhhh y más curro!

  • La venta es una carrera de fondo. Si hacemos las cosas bien, antes o después, llegan los éxitos. No temas a tu competencia, témele a tu incompetencia. La persistencia es la clave.

  • La venta requiere metodología, estrategia, entrenamiento y comienza mucho antes de ponerte frente al cliente. La mejor técnica para vender es salir a vender.

  • ¡Sé honesto! Es mejor no vender si lo que vendemos no hace que las dos partes ganen.

  • ¡Sé agradecido! El agradecimiento genera fidelidad emocional, un vínculo que va mucho más allá de tu producto o servicio. El agradecimiento no es copiable.

  • ¡Escucha! Entiende a tu cliente, ayuda a tu cliente, conecta con tu cliente. 
Los oídos sordos no venden, el humo no vende, 
si no agradeces no vendes.

  • ¡Vendes emociones! Por encima de la relación transaccional hay siempre una conexión emocional. Nunca podemos  esperar nada de un cliente sin antes haber conectado con él y haberle aportado valor.

  • Muestra  al cliente que tenéis una perspectiva común y trátale de la misma forma que te gustaría que te trataran a ti. 
Establece relaciones genuinas.

  • Haz que el cliente viva lo que le estás contando. Busca sentir para comunicar, traza estrategias que conecten, persigue ofrecer experiencias y momentos para recordar. Haz que el cliente  viva algo inolvidable.

  • La mejor estrategia de ventas es tener clara tu propuesta de valor. No le hables al cliente de lo que vendes. Muestra qué vas a solucionar, qué beneficios va a obtener y qué necesidades verá satisfechas.
Ofrece soluciones y tendrás un SI

  • “Somos los número uno”, “Líderes en nuestro sector”, “Prestamos el mejor servicio” “innovamos día a día” “ofrecemos la mayor calidad”, etc. Lo dice todo el mundo. Con una propuesta de valor que no te diferencia, ¿cómo crees que serán los resultados?

  • Respóndete a la pregunta ¿Por qué comprarte a ti y no a tu competencia? Y hazlo en forma de ventajas competitivas

  • Tu actitud determina tu éxito o fracaso en cualquier parcela de tu vida y también en tus resultados de venta.

  • El apego a los resultados y la inmediatez generan ansiedad y hacen que estés trabajando para tu competencia.

  • Si diriges un equipo de ventas, rodéate de los mejores y los mejores necesariamente son personas con valores
Un equipo con valores es de vida o muerte.

  • Si lideras un equipo de ventas, hazlo desde la trinchera. Un equipo de ventas reconoce y respeta al líder que conoce el mercado de primera mano y lucha codo con codo con ellos.

Y finalmente no tengas miedo, no pidas permiso para cerrar la venta, simplemente ciérrala.


Feliz semana y felices relaciones de venta!

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Y TÚ, ¿de qué estás HECHO?

Nacemos para ser lluvia y no charco, nacemos para construir todos los versos pensados con nuestras manos, nacemos para transformar nuestras palabras ciegas en sentimientos que nos rimen en el pecho.

foto de @JCAlandt


Al crecer nos hacemos. 

Nos hacemos a golpe de canciones y silencios, de esperanzas e imposibles, de utopías y batallas, de victorias y derrotas, de rotos y zurcidos, de callos en la lengua y de tragar saliva, de dudas y certezas, de sueños rotos, de verdades y enredos. Nos hacemos en cada lucha interior librada, también con cada uno de nuestros “no me da la gana”, con cada verdad, cada duda y cada certeza, con cada noche de insomnio y el sudor que queda en la almohada, con cada razón y con cada sinrazón.
   
Del pasado que no vuelve,  de las buenas intenciones, de los deseos y promesas, del miedo que sentimos y nuestras caras de enfado, de nuestros errores y aciertos, de nuestros “no es para tanto”, de nuestras deudas, del puñado de besos sin espectadores, de las sorpresas que vienen envueltas en personas, de cada “merece la pena” y del tiempo perdido también nos hacemos.

Hechos de inconformismos, de tormentas, de recuerdos, de dolor, de uñas que no se clavan, de guiños, olvidos, malas ideas y malos vicios, de suspiros y lamentos, de noches de echar de menos. Hechos de encanto y desencanto, de lo que compartimos, de todo cuanto buscamos y de todo cuanto perdemos, de cada paso que damos sin esperar otro a cambio, de las distancias necesarias.

Crecemos y aprendemos a estar hechos de bajar la guardia, de romper muros, de doblar esquinas, de cambiar de rumbo… hasta lograr caminar con las manos abiertas, hasta saltar y caer hacia arriba, hasta arriesgarnos a sentir aunque nos cueste no salir intactos, hasta tener un amigo en nosotros.

Hechos de pasión. De creer sin más.

Y si de algo terminaremos hechos es de amor; del amor de conveniencia, del que gritamos a los cuatro vientos, del que se esconde o escondemos, del que viene y va, de los silencios llenos de amor, del amor que no pide explicaciones, del amor perdido, del que no tiene sentido, del que no conviene, del amor que huye y queremos seguir atando, del que desnuda nuestros miedos y rescata nuestro entusiasmo, del amor que finge, del amor que amas después de ti, del amor que hace que te sientas poderoso, de la rutina del amor, del amor que camina junto a ti abrazando tus penas y haciendo mejores tus momentos felices, del incondicional de de caricias pequeñas e inocentes ojos. De todos ellos y algunos más terminamos hechos. 

Que nadie dude que estamos hechos de amor.

Yo además, estoy hecha de música, de  la noche que te encontré y de todas las que te busco.


Lo importante amigos, es que cuando llegue el final, hechos de millones de surcos en la piel, regalemos nuestra última sonrisa porque nos hicimos un corazón testarudo y  porque sólo nuestra sonrisa nos hará un lugar inolvidable.


martes, 15 de septiembre de 2015

1-2-3 y vende otra vez

Foto realizada por @jcalandt
Que el éxito en las ventas es el resultado de esfuerzo, dedicación, disciplina, trabajo duro y que no existen los atajos, no es ninguna novedad. Tampoco lo es, que cuantas más opciones seamos capaces de generar, más oportunidades de triunfar en nuestros objetivos tendremos.

La clave para obtener resultados depende de nosotros; de nuestra habilidad para fijar objetivos claros, de cómo priorizamos y jerarquizamos el contacto con clientes, de nuestra capacidad para generar hábito en la planificación de las ventas y todo ello, sin olvidarnos de  realizar la medición del esfuerzo invertido versus los resultados obtenidos.

Cuando se trata de vender no hay que inventar nuevos métodos. Mi propia experiencia como vendedora, independientemente de cuál es mi producto o servicio,  consiste en aplicar siempre el 1-2-3.

(1) Actitud            (2) Constancia                  (3) Preparación

Del 1 y del 2 ya he hablado en varias ocasiones, así que hoy nos centraremos en el 3.


¿Para qué te sirve  la preparación?

Para poner foco en todo aquello que sea realmente productivo.
Para nunca dejar de actuar. Cada minuto cuenta y para llegar a un resultado tiene que haber acción. 
Para pasar más tiempo con los mejores prospectos, obteniendo así mejores serán tus resultados.

¿Cómo poner la preparación en práctica?


Fíjate objetivos, establece tus actividades de venta, planifícalas y cumple con la planificación.
Una de las mejores cualidades de un vendedor es la de ser organizado y ello consiste en fijarte objetivos a cumplir. Una vez fijados tienes que planificarlos, es decir, saber qué actividades vas a realizar para llegar a dichos objetivos.

¿Cuántas llamadas a clientes y prospectos tienes que realizar cada día? ¿Cúantos mails debes enviar a clientes y prospectos? ¿Cuántas reuniones con clientes? ¿Cuántos prospectos a visitar? 
Esfuérzate cada día, hasta que cumplir con lo planificado se convierta en hábito.

Aunque te sientas más cómodo enviando un mail, no tengas miedo descolgar el teléfono, eso sí, enfócate en vender la cita o reunión y no en vender tu producto o servicio en la llamada. Si te cuesta llamar, elabora un guión de llamada que incluya posibles objeciones y entrénalo para reducir muletillas y pausas que hacen que te digan "no". Utiliza un lenguaje natural y la sonrisa telefónica en la llamada, maneja recursos  que capten la atención de tu interlocutor tales como proporcionarle  un dato significativo o curioso, información inesperada, o incluso revelarle algo que para él, hasta entonces era desconocido. Tras más de 10 años liderando servicios de contact center te aseguro que todo lo anterior funciona y tras años dedicada a la venta, te aseguro también que una hora de prospección telefónica te lleva a ocupar dos o tres días completos de visitas. 

Enfócate en los mejores prospectos identificando sus necesidades. 
Antes de acudir a la reunión que cerraste telefónicamente (¡bien!), necesitas conocer previamente al cliente y saber qué puede hacer tu producto/servicio para mejorarle la vida. Investiga en la red, pregunta a un contacto común, obtén información en redes sociales…los recursos son infinitos.

Después maneja bien tu actitud desde el minuto uno con el cliente (¿recuerdas que el 1 de mi 1-2-3 era la actitud?). Siempre he sentido como los primeros minutos de una reunión eran claves  para crear un buen ambiente y estoy convencida, que en esos primeros minutos, se decide la venta por parte del cliente.

Frente al cliente tu misión es realizar suficientes preguntas y oír atentamente suficientes respuestas, a efectos de identificar cómo ayudar a la persona/s que tienes frente a ti. Hasta que no descubras lo que les duele o lo que más desea, no estarás en posición de vender.
Escucha la información, regístrala, luego haz otra pregunta, analiza las respuestas del cliente y estructura tu discurso a partir de lo escuchado,  de tal forma que demuestres al cliente como con tu propuesta de valor, él verá satisfecha su necesidad.

Recuerda; pon foco en las necesidades, prioriza tu actividad en los mejores prospectos y conseguirás los mejores clientes que te aportarán los mejores resultados.

No pidas permiso para cerrar la venta, simplemente ciérrala.
Ya le has mostrado al cliente lo que tu producto/servicio hace y más importante todavía, lo que puede hacer por él. Aportas beneficios al cliente que le brindan soluciones y casi que puedes ver un brillito en sus ojos. ¿Entonces? ¿Vas a dejar escapar la oportunidad por miedo al no? ¡Un “piénselo y le llamo en un par de días y vemos si cerramos el acuerdo” es un "no" que tú te guisas y tú te comes!

No se obtiene venta alguna hasta que no te “atreves” a cerrarla y debes hacerlo con determinación y de nuevo con actitud.


Feliz semana y felices ventas!


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Treinta y nueve OLAS + 1 como forma de VIDA

  
Cierro los ojos. Voy sintiendo cada ola. Sonrío... porque entiendo lo mucho que cuesta levantar una vida.

TREINTA Y NUEVE OLAS

1.- Eres humano, te ocurrirán cosas. Lo importante es la actitud con la que vas a afrontarlas y cómo vas a dejar que te afecten.

2.- Aplícate en el reto diario de saber lo que sientes, digerirlo, aceptarlo y saber qué hacer con sus emociones.

3.- Roza lo inconveniente, lo que no tiene sentido, lo contrario y lo prohibido. Sé valiente, arriesgado, atrevido y un tanto loco, para con todo, poder decidir con criterio ese camino que te brindará rozar momentos de felicidad.

4.- La vida es un privilegio, llena de sorpresas que te esperan si dejas la seguridad del inmovilismo. Inventa límites apostando por la incertidumbre como tu mejor propuesta de futuro.

5.- Para que tu viaje sea de leyenda, comparte. Compartir es la fórmula para ganar y superar las dificultades que parecen siempre imposibles.

6.- La risa va en serio y lo top es saber reírte de ti mismo dejando a un lado el orgullo y el ego.

7.- Ten un tiempo justo para cada cosa; muchos puedo y muchos quiero, serenidad, armonía, autosuficiencia, confianza y autoestima para creer en ti mismo.

8.- No te ates a recuerdos ni a objetos, supera relaciones, supera miedos, supera pérdidas, supera heridas, suelta lastre y pasa página.

9.- Eres la pieza que se rompe, que se pierde, que se dobla y a veces no encaja y con todo, eres la materia prima de tus sueños, tu mejor partido, tu mejor gourmet. Herédate, cree en tus ganas a primera vista y haz que valga la pena. 

10.- Recuerda que ceder no es bajar la cabeza, que perdonar y perdonarte es estar en paz y ser más feliz,  que el egoísmo sólo lleva a la soledad y el orgullo es capaz de destrozarte hasta destruirte.

11.- Valora tu lucha, pero valora también, el esfuerzo de todos aquellos que están a tu lado ofreciéndote su energía y cariño para que no desistas. Importa si no aprendes de cada caída. Importa si olvidas a quienes te tendieron la mano. A mi me laten los ojos cuando os pienso, a todos los que me ayudáis.

12.- El cambio sólo está en ti. Tú eres el origen y la razón que promoverá una reacción en cadena en tu vida. El éxito no se trata de propósitos sino de acciones.

13.- Nunca se pierde lo que uno da sintiendo, amar nos ayuda a entender por qué estamos vivos.

14.- Libérate de apegos tóxicos; personas, lugares, circunstancias, creencias o costumbres... infinidad de muletas que te acarrean sufrimiento y dolor. Apegos que castran, enferman, incapacitan, deprimen, desgastan, eliminan y amputan tu creatividad.

15.- Prueba a qué sabe la acción haciéndote cargo de tu vida. Y si te equivocas, crecerás. Porque si no te equivocas, te estancas. Cuando decides ser el dueño de tu vida, el crecimiento personal no tiene límites.

16.-Tu pasión por vivir no es negociable y es tuya. ¡Ponla a rodar sin pedir permiso, sin justificarte, sin buscar convencer! Y perder y encontrar, y perder y encontrar, y perder y encontrar...y así en cada latido. 

17.- Con el alma llena de entusiasmo, ¿qué más da cómo está el vaso?

18.- Construye sonrisas con todo lo sencillo hasta hacerlo tu hogar.

19.- Mira el reloj y descubre que aún te queda tiempo. Eres tu tiempo. 

20.- Puedes comenzar tantas veces como lo necesiten los finales. Sólo necesitas ponerte las gafas de decidir.

 
 Gracias a mi hija Júlia por hacerme esta foto en verano. T'estimo Julie!


21.- Que lo único que pierdas sea el miedo.

22.- Que lo cotidiano te apasione, que lo extraño no te estorbe, que lo real no te asuste y sobre todo, que quien te sorprenda no avise y que no lo sepas explicar... pero te guste. 

23.- Recuerda que el amor del bueno nunca llama a la puerta, la revienta. Que la única forma de amar de verdad, es amándote lo suficiente a ti mismo y que cuando empiezas a amarte, a entenderte y a respetarte es cuando haces lo propio con los demás.

24.- El amor no lo justifica todo y mucho menos debe soportarlo todo. El amor no se negocia. 

25.- Nada de actitudes tontas como la de elegir estar, no siendo. Nada de envejecer con todos los sueños intactos. 

26.- ¡Nada de perder el tiempo! Pásalo construyendo y construyéndote. Entra en él con la dignidad de quien sabe lo que quiere y lucha por ello. La verdadera naturaleza de la felicidad es saber aprovechar el tiempo. Digna aspiración que solamente se logra viviendo intensamente cada instante.

27.- No hay simulacros para eso que llamamos autoestima.

28.- Queriéndote a medias no llegarás a ninguna parte entero.

29.- Deja de actuar por conveniencia o por inercia. Actúa por convicción y con compromiso.

30.- Recibe con gratitud. El agradecimiento es la puerta de la felicidad.

31.- No existe más distancia ni existen más límites que los que tú te pones.

32.- Nada está escrito. Nada está hecho. Todo depende de tu voluntad, de tus ganas, de decir “sí puedo” a cada desafío. Eres lo que abrazas.

33.- Ejerce el derecho de no conformarte

34.- Nunca se pierde cuanto das sintiendo. Darse de todo y nunca por vencido.

35.- Pon todo tu empeño en hacer de la felicidad de los que te rodean la tuya propia.

36.- Tienes el superpoder de rectificar y de reinventarte siempre que te rompas.

37.- Sé tus ganas que piden paso y llena los instantes con algo que no sea tiempo.

38.- Ábrete a las oportunidades, tú decides si escueces o te enriqueces  y pase lo que pase, sigue ardiendo

39.- Todo cambia cuando entiendes que hay distancias necesarias.





+1 

Siempre es bueno detenerte, respirar profundo, repensar tu mundo, apreciar tu paisaje, volverte poeta y loco, construir sonrisas con todo lo sencillo hasta hacerlo tu hogar, dejar de buscarte donde nunca estuviste, no perderte el olor de cada paso y entonces, solo entonces... puedes arriesgarte a conquistar el aire.

miércoles, 22 de julio de 2015

Y escuchó al MAR gritar...

Se sentó a la orilla de un sueño que navegaba a ultramar sin otro punto de referencia que las estrellas. Una piel elástica que crecía con cada sentimiento determinaba su posición, el rumbo, el tiempo, la velocidad, la distancia y la profundidad para no encallar y sortear los obstáculos mientras durase la travesía.

Foto reciente de mi amiga Sonia Caparros del día que salimos a navegar en Palamós


Navegaba con la certeza que aún le quedaban muchas orillas en la playa y sonreía imaginándolas mientras acariciaba su pelo con toda la paciencia del reloj, deteniendo el tiempo en cada nudo que desataban sus  dedos. Sustituyó la brújula por el coraje y decidió hacer suceder lo imposible. 

Disponía de las mejoras cartas de navegación dibujadas bajo un entramado de música que repara, de alegrías  y tristezas que unen, de abrazos que desarman y abrazos por sorpresa, de besos a tiempo, de sonrisas que provocan la suya, de manos que sostienen, de palabras emocionadas que son hogar y refugio, de puntos suspensivos renovados, de ternura brindada y recibida, de caricias que derriban muros, de miradas que sostienen y empujan y elevan.

El mar se agitaba y le despertaba las ganas con el sonido de sus olas, ofreciéndole esa calma que todos necesitamos para seguir navegando despacito pero con una fuerza imparable que se siente desde adentro. El mar rugía y su eco le dejaba un soniquete en el alma advirtiéndole una vez más, que un corazón que no se derrama siempre será una batalla perdida.
Su cuerpo empezaba a arder mientras en el horizonte divisaba el mar surcado por otras naves, que como la suya, bogaban a toda vela sin perder un ápice de entusiasmo. 

De repente, al son del silbido de la brisa y en medio de un batallón de olas que rezumaban y que jugaban con la quilla de su embarcación, escuchó al mar gritar… 
Elige siempre en quién anclar y cuándo soltar amarras, recuerda que la  ingratitud siempre te llevará a la deriva , aprende que veces la felicidad sólo se trata de tomarte momentos para ti mismo, sonríe a las heridas porque donde hay dolor está la cura, empápate de amor que te alimente y alimenta con el tuyo al resto de naves que bogan a toda vela como tú. 
Nunca te quedes en puerto por costumbre, por vicio, por inercia o porque no hay más lugar al que ir y deja siempre una estela de entusiasmo en tu navegar porque te ayudará  a saltar excusas y a derrotar miedos. 
Y cuando te sientas derrotado y con frio, recuerda que ganar es darte a ti mismo infinitas oportunidades y celebrar que no te rendiste. Todo ello te hará libre.


martes, 14 de julio de 2015

¡Que te escuchen LATIR!

Foto de @jcalandt
Abre la mente, los sueños, los ojos, los abrazos, la risa y todos tus paisajes. Desvístete del pasado, del nunca y del jamás. Vacíate de  todo y llénate de ti mismo, si no quieres que venga el insomnio a reclamarte los sueños que dejas escapar. Y no pierdas de vista tus acciones… volverán.

¡Que te escuchen latir!

Que tu sonrisa se descuelgue de tus pestañas porque elegiste dejar de ser costumbre, elegiste dejar de huir antes de llegar, elegiste dejar de vivir con los frenos puestos y el acelerador apretándote el pecho. ¡Que eres todos tus trenes y puedes elegir todos tus destinos! Vive a pelo con todas sus consecuencias, porque la vida se escapa en cada bostezo de aburrimiento. No dejes que domestiquen tus sueños, ni siquiera los imposibles.

¡Échale leña a la hoguera y vívete de ganas!

¿Los  tropiezos? no siempre terminan en caída, a veces son más un empujón. Así que a tus caídas, a tus errores, a tus lágrimas, a tus no debí hacerlo, a tus decepciones, a cada una de tus batallas no ganadas y hasta a tus no me arrepiento, a todo eso, llámalo crecer.  Agradece que la vida te sacuda de vez en cuando para que no te duermas, cambies, aprendas, valores lo que realmente importa y te desprendas de lo que no lo es.

No abandones más días sin usar ni pierdas más suspiros en indecisiones. 

Impide que la tristeza te paralice las ganas, sé un incansable arquitecto de primeras veces,  haz que con la planta de tus pies crezcan bosques sobre los caminos, sé más de “gracias a” que de “por culpa de”.
Esfuérzate por seguir trenzando la piel para dar más cuerda al entusiasmo que a la arruga,  confía siempre en tus instintos, quédate siempre al lado del coraje, batalla cada sí con humildad y bájate de vez en cuando del burro… o terminarás convirtiéndote en uno.

Aprende a disfrutar de tu vida, a amar lo que tienes, a valorar a quienes amas, 
a valorarte por lo que eres. 

Aprende que la mayor parte de lo que sabes, te pide a gritos que vuelvas a aprenderlo pero con otros ojos. El amor sobre todo...

En el amor, sobre todo, ni cerraduras ni llaves, ni nada cuanto pueda retener a quien no quiera. Basta de morder los “te quiero” y esconderlos tras los dientes y deja de morderte los párpados para que los ojos no hablen. Basta ya de de abrazar compañías que solapan soledades y basta, basta, basta de agarrarte fuerte a lo que quiere irse porque tus manos estarán ocupadas… pero vacías.

Viento y velas amigo que todo está por suceder y estamos  vivos. ¡Y qué bueno!


martes, 26 de mayo de 2015

La mejor TÉCNICA de VENTAS

El mejor vendedor no es el que más técnicas de ventas conoce, es el que mejor las aplica en la calle. Las técnicas son importantes, pero conocer a los clientes exige salir a la calle y establecer contacto con ellos. 
Si tu capacidad de generar confianza , credibilidad y generar valor es lo que te facilita la venta,  ¿cómo conseguirlo sentado en tu oficina? Damos mucha importancia a la técnica y olvidamos la acción.

La formación es importante pero pasar a la acción es vital. 
La mejor técnica para vender es salir a vender.

Somos capaces de inventar mil excusas con tal de no salir de la oficina, de la rutina, de nuestra zona de confort y la venta requiere metodología, estrategia y entrenamiento. Tu objetivo es crear oportunidades, generar negocio, ganar clientes y ello supone un duro y sistemático trabajo, que muchas veces requiere una llamada que también terminamos por aplazar, no vaya ser que tengamos que salir a la calle. ¿Tienes que llamar a un cliente para cerrar una reunión? Llama hoy, hazlo hoy y déjate de excusas.

Para conseguir un cliente hay que observar y escuchar, debemos conocerle  y comprender sus necesidades hasta en lo que no cuenta. ¡Vendemos emociones! Te vuelvo a hacer la misma pregunta; ¿cómo vender emociones sentado en tu oficina? Entiende a tu cliente, ayuda a tu cliente, escucha a tu cliente, conecta con tu cliente pero mirándole a los ojos y regalando tu sonrisa más franca y conciliadora.

 El entrenamiento es la clave para ganar clientes.

Por último, damos por sentado que si seguimos una buena metodología será más que probable que tengamos  éxito. Pues siento decirte que de nada te servirá ser un experto en técnicas de venta si no dispones de la sensibilidad y psicología necesaria como para identificar qué técnica, en qué momento y cómo aplicarla en función del interlocutor que tengas delante. La misma técnica que te hace ganar un cliente te hace perder otro y al revés.

La  venta es intuición y actitud hacia el cliente más allá de fórmulas estereotipadas.

foto de @jcalandt

 ¿Salimos de la oficina a olfatear la venta?

lunes, 4 de mayo de 2015

¿VENDES o Mendigas?

Se te nota. Aunque no te lo creas se te nota. Si es que lo llevas escrito en la cara e  impreso en la frente.¡Cómprame, cómprame, cómprame por favor! .

La necesidad de facturar se nos nota y es entonces  cuando caemos sin querer en el fatal error de “mendigar” , asesinando la posibilidad de establecer relaciones valiosas.
¿Qué podemos hacer cuando nuestra  motivación está  por los suelos y nos invade el miedo a perder? ¡ACTITUD! 

Aún cuando estés desmotivado puedes controlar  tus emociones y tu actitud frente al cliente. ¿Cómo? Dejando de convertir la transacción en el único fin  y centrándote en el aquí y ahora, es decir, centrándote en el cliente que tienes delante y dejando de actuar como un pollo sin cabeza.  Sabes que la desesperación no vende porque mata la posibilidad de establecer relaciones valiosas y de confianza. Sabes que nunca podemos  esperar nada de un cliente sin antes haber conectado con él y haberle aportado valor.

¿Cómo centrarte en el cliente cuando eres como una olla a presión? ¿Cómo actuar en la reunión venciendo a ese miedo a perder que hace que dejes de creer en ti? 
Recuerda; ¡ACTITUD!

Foto de @jcalandt

¿Y en la práctica, cómo se traduce esa actitud?

Agradece siempre la oportunidad que te brinda de conocer sus necesidades y aparta de tu mente el únicamente agradecer el sí ante tu oferta.

Muestra respeto por el tiempo del cliente. Nunca olvidaré el día en que un cliente potencial, mientras yo “desembarcaba” en su despacho me dijo; “dispones de 10 minutos”. ¡Tremendo con T de temblar! La realidad es que estuvimos casi dos horas y nos emplazamos para una segunda reunión. Mostrar respeto por su tiempo sin perder ni por un segundo mi actitud favorable y de clara voluntad de servicio, hizo posible el “milagro”.

Desapego del resultado final. Únicamente con desapego a los resultados podrás establecer las necesidades y valores del cliente. Sólo con desapego al resultado, el “cómprame” que se leía en tu cara se transformará en un “quiero ayudarte”, o lo que es lo mismo, iniciarás el camino a ganarte la confianza de tu interlocutor. Cuando somos capaces de crear un ambiente distendido y cómodo para el cliente, la venta termina siendo un paso natural. Recuerda; el apego a los resultados y la inmediatez generan ansiedad y hacen que estés trabajando para tu competencia.

Empatía. Ponte en los zapatos del cliente pero antes sácate los tuyos o no será posible. Muestra  al cliente que tenéis una perspectiva común y trátrale de la misma forma que te gustaría a ti si fueras el comprador; con autenticidad, con respeto, honradez y aprecio. 
Y sonríe, no dejes de hacerlo, porque cuando la sonrisa aparece en los labios acompañada por la mirada, ilumina el poder de atracción sobre los demás. Transmite con todo tu cuerpo esa actitud que has decidido y empieza regalando tu sonrisa.

Ahhhh y por favor, si en un momento dado de la reunión notas “venta”, no te pongas ansioso y pierdas de nuevo tu actitud. Tu objetivo principal es seguir ganándote al cliente para establecer con él una relación de largo recorrido, tu objetivo es ser capaz de retenerlo  y no cerrar una única venta. Cuando el mercado está complicado, únicamente dispondremos de buenos resultados si podemos permitirnos incrementar negocio con nuestros clientes actuales.

Controlar nuestra actitud es siempre la clave, en la venta también. Cuanto más ansiosos estamos, más negocios perdemos, más amargados nos volvemos y más negatividad repartimos. ¿Y qué ocurre cuando llevamos negatividad allá por donde vamos? que recibimos lo mismo.

¡Feliz semana y felices ventas con actitud! 

martes, 14 de abril de 2015

Cuando la SONRISA NOS gatea

Huele a herida de guerra, a indefensión aprendida, a tormenta que ha muerto dentro, al sangrar de unas manos exhaustas de sujetar las riendas, a mirada muerta de frío. Huele al deseo que da paso al cansancio. Todos tenemos momentos en la vida en los que uno parece estar a la deriva. Momentos en los que el corazón tiende a encogerse y a arrugarse, momentos en los que estamos tan asqueados de todo que si se nos apareciera el genio de la lámpara para concedernos tres deseos… no se nos ocurriría ninguno.


La vida tiene ciclos, nosotros también y remontar es un camino que debemos construir nosotros mismos, poco a poco, no importa el tiempo, importa redirigir nuestra vida  buscando el sentido a cada instante.


Esos momentos también forman parte de mi historia personal y frente alguno de ellos os aseguro que tengo un suspenso como la copa de un pino. Si me vas leyendo y más aún, si me conoces personalmente, sabes de mi talante positivo, de mi actitud entusiasta y de mi pasión por la vida , pero te puedo asegurar que también sufro mis miedos y vivo la incertidumbre, me cuesta aceptar muchas veces la realidad, otras veces me enfado e infinidad de veces lo hago conmigo misma, soy una eterna aprendiz de la paciencia, me preocupa fallar a las personas que quiero y hay días… hay días en que la motivación parece gatear y con ella gatea mi sonrisa. Hoy me gustaría compartir contigo las enseñanzas de esos momentos, pero no sin antes decirte, que sigo siendo alumna de todas ellas. 




- En la vida somos eternos aprendices. En el momento en que nos equivocamos, la vida nos vuelve a examinar de lo mismo una, dos, tres y tantas veces como nos sean necesarias para aprendernos la lección. Los obstáculos son un gimnasio para nuestras neuronas en un ejercicio de dinámica construcción. Tendemos a presuponer, a ver solamente la parte negativa de lo negativo y aprendemos también que en todo lo negativo hay algo positivo.

- Sólo ante las dificultades somos capaces de aprender a encontrar puertas hacia nosotros mismos, que de otra forma nunca se hubiesen abierto. Obtenemos la medida de nosotros mismos, de nuestra voluntad, de nuestro compromiso, de la fortaleza que nos constituye, del riesgo que estamos dispuestos a correr y de la entrega real que tenemos hacia aquello que decimos que tanto amamos. Aprendemos a ser capaces de sostener cada error y sentir el dolor sin por ello sentirnos inadaptados, incapacitados o fracasados.

- Aprendemos a controlar nuestra mente.  Una chispa de pensamiento enciende al instante una emoción e inmediatamente, ésta construye un comportamiento de respuesta. La clave está en poder controlar nuestros pensamientos. Nuestra mente unida a nuestras emociones es una herramienta fantástica  y es el lugar donde creamos la realidad que más tarde se manifestará. Si nuestros pensamientos están condicionados por creencias limitantes, miedos o resentimientos… nos quedaremos atrapados en un círculo vicioso de sufrimiento constante.

- Nuestra capacidad de conseguir lo que tanto anhelamos depende en gran medida de focalizarnos, de nuestra capacidad de perseverar y sobre todo de nuestra paciencia. Aprender a ser pacientes es tener esperanza y sin ella, nos somos capaces de resistir las dificultades y remontar nuestros errores. Manteniendo la calma y actuando con paciencia podremos bucear en las soluciones que nos exige cualquiera que sea la situación que nos desborda. La paciencia es energía.

- De nada sirve el pataleo, de nada sirve la rabia, de nada sirve autocompadecernos y mucho menos nos hará ningún bien subirnos a nuestro ego pensando que nadie va a darnos lecciones. Mientras más nos neguemos a entenderlo, más desestabilizados y vulnerables nos sentiremos, porque es en la sencillez y en la humildad donde podemos encontrar la apertura. Cuando lo aprendernos, dejamos de  inyectarnos todo ese veneno letal que nos invalida definitivamente.

- Aprendemos a dar. Experimentamos que dar  abiertamente sin esperar nada a cambio, al final nos retorna y cuando lo hace, siempre vuelve mejorado. La fortaleza se esconde en nuestra capacidad de amar y la necesidad de amor nos incluye a todos.

- Aprendemos a agradecer. Nuestra vida es una excelente oportunidad para agradecer continuamente lo poco y lo mucho.  No tiene que ser una respuesta a algo concreto. Practicar el agradecimiento sin más, nos hace más felices.

- Aprendemos a perdonar y a perdonarnos derribando así esos muros de incomprensión y malestar sin límites. El perdón va ligado íntimamente a la facultad de comprender, a la capacidad de ser compasivos y cuando lo practicamos es como soltar un peso enorme que nos ayuda a respirar ligeros y aliviados. Perdonar y perdonarnos nos otorga paz. Actualmente cuando medito practico la técnica Hawaiana del Hópponopono  que me permite poner en marcha un proceso de limpieza y sanación liberándome de las cadenas del resentimiento. 

- Aprendemos a aceptar. Y en la aceptación aprendemos a fluir. Siempre me gustó el texto que a continuación os propongo; “Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida, y se estanca en las orillas, se convierte en un problema. Fluir con la vida quiere decir aceptación; dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. Tú no eres lo que sucede.... eres a quien le sucede.”

Y aprendemos, que precisamente en todos esos momentos de dificultad, cuando sentimos que nuestra sonrisa gatea, es para devolvernos la emoción, las ganas, el latido y la vida.

martes, 24 de marzo de 2015

No hay RESCATE sin ACCIÓN

Deberíamos reconciliarnos con todos los espacios que dejamos en blanco, con todo el tiempo perdido, con los finales que alargamos, con todos los comienzos que abandonamos por miedo, con todo cuanto no supimos decir, con todas las veces que nos encogimos de hombros, con todos los pasos que no dimos y con los cuales hubiéramos dado la vuelta al mundo. Deberíamos reconciliarnos con nosotros mismos.

Deberíamos cantar más y hacerlo muy alto para encontrarnos con todas esas canciones que nos echan de menos, para saciarnos de entusiasmo y olvidarnos de las respuestas programadas, para hacernos norte y volver a darle cuerda a la brújula del corazón, para darle menos vueltas al tarro y dejar el complicado arte de vivir exiliados en la frontera de la indecisión.  Deberíamos cantar que no todas las caídas son derrotas y aprender a entonar el enhorabuena, te has equivocado pero hoy eres capaz de todo, hasta de vivir!
¿Cuándo fue la última vez que te pillaron tocando la guitarra con una raqueta de tenis y cantando a “grito pelao”?

Deberíamos dejar de ser charco sin fondo y ser más lluvia para mojarnos de besos hasta dilatarnos la piel sin perder por ello ni un ápice de elasticidad, para ser nuestro propio oasis cuando nos sentimos en medio de la nada, para disponer siempre a mano de una sobredosis de ternura y disponer de nuestra esencia a nuestro antojo, para con la risa mojada contagiar de vida a nuestra rutina, para no arrepentirnos de nadie y para estar siempre a punto de nosotros mismos. Deberíamos despilfarrarnos cada día invocando al niño que llevamos dentro, dejándolo salir para que nos impulse a seguir persiguiendo sueños.

Deberíamos sufrir de sobredosis de ganas para asomarnos sin miedo a caer, para asomarnos a nosotros mismos permitiéndonos fluir,  para dar un paso y otro más, para dejar de remendarnos y esforzarnos más por comenzar a expandirnos, para decidir cómo queremos sentirnos a cada momento, para ser menos egocéntricos, para no callar lo que no nos deja respirar, para cortar con todas aquellas amistades que no aguantan ni un solo lavado. Deberíamos dejar salir todo cuanto llevamos dentro y entrenarnos cada día en ser sinceros con nosotros mismos.

(foto de @jcalandt )

¿Queremos conseguirlo? pues abandonemos el tiempo condicional. Abandonemos   el “deberíamos” y lancémonos a actuar. No podemos renunciar a la acción. 

¡Que no hay rescate sin acción!

Déjate puesto el presente, conjúgate en el hoy y hazte un sí cada mañana. 

Para eso estás aquí; la acción, la vivencia y la experiencia es la razón más poderosa para rescatarte a ti mismo... de ti mismo.